17/7/16

¿Se puede vivir sin un plan?



Por Javier Alejandro Joinson

Hay dos tipos de personas: las que tienen un plan de vida y las que no. Dicen las leyendas escritas en los sobres de azúcar “no hay viento favorable para quien no sabe dónde va” y también que “no podemos hacer que el viento sople en la dirección que queremos pero sí trazar nuestro rumbo y manejar las velas para dirigirnos hacia allí”. No tener plan equivaldría entonces a no vivir una vida autónoma, auténtica y con sentido. ¿Se puede vivir sin un plan?. Sí, yo diría más bien que sobrevivir. Pero quien aspira a liderarse, dirigirse y gestionarse, tiene que elaborar un plan, su propio plan.



En primer lugar se cuenta con uno naturalmente utilizando el sentido común y luego poniendo en práctica las herramientas disponibles que por accesibles y simples no son valoradas, pero permiten contar con un plan.

Premisas básicas:

• creer
• querer
• saber
• hacer
• medir
1. ¿En qué crees de verdad?
2. ¿Querés hacerlo?
3. ¿Sabés hacerlo?
4. ¡Ahora hacelo!
5. Medí como lo estás haciendo
Prácticas básicas:
• imaginar
• idear
• visualizar
• planear
• actuar
1. Imaginate cómo va a cambiar el mundo con la puesta en marcha de tu plan, el legado que vas a dejar.
2. Idealo y organizá bien ese sueño para que pueda ser entendido, transmitido y compartido por la gente.
3. Dedica tiempo todos los días para visualizarlo como si ya hubiera ocurrido. 4. Ponelo en orden y determiná los momentos y los pasos bajo los que te irás conduciendo.
5. Y lo más importante: actuá con decisión y sin dudar. Con esto podés empezar el camino al éxito, pero te garantizo que vas a tener el más standard de los planes posibles.
Sin embargo, si buscás alcanzar la excelencia del liderazgo, las premisas superadoras a tener en cuenta son:
• dirección
• relaciones internas
• relaciones externas
• trabajo
• aprendizaje
• renovación
• emocionalidad
• planificación
• evaluación
Ahora la pregunta sería una vez más con qué herramientas y tecnologías sofisticadas se cuenta para desarrollar un plan potente e innovador que permita emprender, liderar, dirigir y gerenciar.

La respuesta es simple, contundente y unívoca: aprender a conversar.

Todos los grandes planes del mundo del pasado y los millones que se están diseñando en este minuto (crear una empresa, fundar una organización, tomar una decisión vital, etc.) se hacen conversando, y para ello hay que aprender a hablar de manera efectiva entrenándose en estas prácticas superadoras:

• escuchar
• declarar
• afirmar
• enjuiciar
• pedir
• prometer
Definitivamente, para vivir en esta nueva civilización en la que hemos entrado sin retorno, se necesita aprender a crear tu plan, (de trabajo, profesión, empresa, organización, equipo) en definitiva, de vida.

Parece una cuestión muy elemental, pero no forma parte de nuestra cultura ni educación. Un líder de verdad no puede serlo sin un plan, y aunque esté equivocado, debe aprender a escuchar y tener el valor de rectificar.

También hay que se claro y reconocer que con el plan solamente no se es nadie especial, es necesario congregar a una comunidad de personas en torno a conversaciones efectivas. Y lo más importante: ponerlo en práctica.

Volviendo a los sobres de azúcar, dicen “el peor plan del mundo es el que no se ejecuta”, a lo que me permito agregar que incluyamos en todos ellos la posibilidad y jerarquización del error que forma parte indispensable del camino hacia el éxito.

Ahora con todas estas herramientas solo queda decir: ¡a hacerlo!

Ah, y te invito a conversar sobre esto.

Publicado en www.javierjoison.com

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