18/9/17

¿Tenemos libertad de elección?



por Mariano Rovatti

La vida y la libertad son los dones mayores con los que contamos. Todos los recursos que disponemos se remiten en última instancia a ellas. Sin vida y sin libertad, todo lo demás es vano. No hay riqueza, situación social o espacio de poder que prevalezcan frente a la vida y a la libertad.



Decir “no puedo” está a flor de nuestros labios a menudo, pero frecuentemente, disfrazamos de imposibilidad una decisión. Aún en las situaciones en que la libertad se halla gravemente afectada, siempre hay un espacio –por mínimo que fuese- en que hay posibilidad de elegir entre más de una opción.

La libertad de elección está directamente asociada a los compromisos que asumimos. Conforme sea nuestro compromiso, será nuestra decisión. Somos nosotros mismos quienes elegimos con qué cosas nos comprometemos y con cuáles no.

Muchas veces, apelamos a “compromisos ineludibles”, para justificar una decisión de no hacer algo. Ningún compromiso es ineludible, sino que todos son eludibles. Es nuestra libertad la que determina con qué nos comprometemos. Siempre estamos comprometidos con algo, que es lo que prevalece como motor de nuestras decisiones.

A su vez, comprometerse es el principal acto de la libertad humana. Sólo se pueden comprometer las personas libres. Los esclavos carecen de esa posibilidad.

Las circunstancias no nos llevan a ningún lado, sino que nosotros siempre tenemos la posibilidad de decidir hacia dónde queremos ir, en medio de las circunstancias que nos tocaron.

No somos libres de elegir lo que nos pasa, pero sí los somos respecto de la actitud frente a ellas. Aún en situaciones extremas de dolor, somos libres de elegir cómo las enfrentaremos.

Frente a cada situación podemos actuar conforme la lógica del amo y esclavo, o con la lógica del constructor de poder. En la lógica del amo y el esclavo prevalece un ánimo de victimización. El esclavo no es libre ni es responsable. Sólo sufre una situación, pero tampoco puede transformarla.

El esclavo se declara a sí mismo como derrotado, dominado por la resignación. Ejercer la libertad es generador de poder. La voluntad y la determinación están directamente relacionadas con el grado de libertad que gozamos.

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