6/11/16

5 causas que hacen que los millennials abandonemos a las empresas



Por Diego Peralta

¿Qué odiamos los millennials de las empresas? ¿Qué nos hace cambiar de empleo tan frecuentemente? Aquí te presento 5 causas por las que las abandonamos sin tenerles piedad. Quiero recordarte brevemente lo que es considerado un millenial: La Generación Y, también conocida como Generación del Milenio, milenial, millennial o Milénica, es la cohorte demográfica que sigue a la Generación X. No hay precisión o consenso respecto de las fechas de inicio y fin de esta generación. Los comentaristas utilizan las fechas de nacimiento comprendidas desde 1980 hasta 2000.



Muchas veces he reflexionado sobre las verdaderas razones por las que tantos millennials como yo, dejamos a las empresas. Desde la perspectiva de un millennial “de hueso colorado”, en esta entrada te platicaré mis pensamientos y opiniones al respecto. Como millenial, yo abandono a una empresa porque:

1. No encuentro en mi trabajo un sentido de contribución o propósito más allá de lo laboral

No sólo se trata del dinero. Nosotros vivimos y crecimos en tiempos de economía más estable en comparación con los tiempos en que crecieron nuestros padres. La idea de hacer algo que no deje huella, que no contribuya a un mundo mejor, no nos motiva en absoluto. Sí, así como lo leíste: Por eso no sólo las organizaciones deberían trabajar su branding para “hacernos creer” que el hecho de trabajar para ellos, creará un impacto positivo en el mundo. Mejor que nos lo ejemplifiquen y nos demuestren que esto es algo real, y no sólo en comerciales bien trabajados. Leí en un blog el otro día: “Las marcas necesitan empezar a pensar como los millennials” Yo agregaría: “si no quieren morir en unos años”.

Como millennial, quiero despertar cada día y saber que mis actividades diarias están impactando el mundo positivamente. Quiero que valga la pena soportar el tráfico de ida y de regreso –horas de mi tiempo–, quiero que al ir a dormir me quede una sensación de haber progresado y servido a la humanidad. No, no son disparates míos, se llaman ideales. Y mi generación está harta de un mundo decadente y lleno de delincuencia con cada vez menos ética y valores. Crecimos con héroes de películas, de dibujos animados que nos mostraron como los nobles ideales transforman el mundo. Queremos poner en práctica esa visión.

Más nos vale no despertar si no vamos a contribuir y servir al mundo en nuestros trabajos. Así de radical es nuestra perspectiva respecto a otras generaciones. Estamos hartos de lo mismo, estamos hartos del egoísmo, de hacer dinero por hacer dinero sin ningún tipo de impacto positivo. El dinero no nos motiva: nos motiva la transformación personal de nuestras labores, nos motivan los viajes, la libertad de ser y hacer de nuestro limitado tiempo en esta vida. Queremos hacer algo que perdure y deje huella en el mundo, aunque sea pequeña. A los millennials nos motiva ser felices haciendo lo que hacemos.

2. Hay jefes tóxicos que dirigen por la fuerza y como millennial, entiendo el liderazgo de forma muy distinta

En este blog ya he escrito varias entradas respecto a muchos problemas de liderazgos que hay en las organizaciones. En particular en esta entrada te platiqué por qué un liderazgo por la fuerza no es viable, mucho menos en los jóvenes rebeldes como nosotros. Según Kelly Services 4 de cada 10 jefes son tóxicos.

4 de cada 10 me parece alarmante, considerando que están tratando con la generación más rebelde que ha existido, tan sólo superada por la que le sigue: la generación Z la han llamado. En fin, ya será tiempo después de preocuparse por las generaciones aún más jóvenes que los millennials. Tantas organizaciones se quejan y sufren por tanta fuga de talento, pero en lugar de llorar ¿por qué no aprender? ¿Por qué tanta queja sobre los millennials y tan poca atención a los que están liderando a esos jóvenes que abandonan?

Me parece inverosímil que existan tantos jefes tóxicos. ¿Quiénes los ponen y por qué? Es la verdadera pregunta. ¿Por qué no ponerle atención a esos personajes que hacen que los jóvenes –y no tan jóvenes–, huyamos a la primera oportunidad? Para entrar a una organización uno tiene que pasar por exhaustivas pruebas de selección: entrevistas técnicas y psicológicas, exámenes de conocimientos, pruebas psicométricas, y demás. ¿Por qué después de todas esas pruebas siguen existiendo tantas personas tóxicas en esas organizaciones? Y algo todavía más preocupante: ¿Por qué a la fecha continúan ahí, y seguirán por mucho tiempo?

No es que los millennials no tengamos cosas malas, como cada generación tenemos nuestros defectos, pero no creo que seamos los culpables absolutos como dicen los puristas organizacionales. Se está fugando el talento: Está entrando el agua poco a poco a los barcos transatlánticos gigantescos, y siguen con su jefatura “por la fuerza”. Esos barcos se van a hundir, no me cabe la menor duda. Para las nuevas generaciones, el liderazgo es muy diferente. Nosotros queremos ser guiados por personas sensibles, comprensivas y que nos motiven a sacar todas nuestras habilidades con las que contamos, que por cierto no son pocas, a diferencia de los que muchos creen.

Nosotros entendemos el liderazgo como algo humano, no como algo administrativo o basado en “cifras”, porcentajes y utilidades. Nosotros distinguimos muy bien el liderazgo de la administración, y aunque se intersecten, para nuestra mente siguen siendo dos áreas distintas. Espero que logren entender esto las organizaciones por su propia supervivencia: Pongan mucha más atención a las personas que están liderando a su empresa, o en su defecto, intoxicando a la gente y haciéndola abandonar.

3. No encuentro y no creo encontrar a futuro, un equilibrio de vida y trabajo

Ya se ha escrito mucho sobre éste tema, no pretendo ser repetitivo. Esto es algo en extremo importante para los millennials. Sí nos motiva recibir un bono de compensación, o un aumento de salario como empleados, pero yo les pregunto: ¿A qué hora creen que podremos disfrutar de ese aumento? Las empresas que logren respondernos eso, serán las que retendrán más tiempo a los millennials, por la simple y sencilla razón de que nos estarán proporcionando algo invaluable: la posibilidad de mejorar el equilibrio entre vida y trabajo. Si hay algo que nos motive es saber que no sólo somos valorados como empleados o como fuerza laboral (manpower), sino como seres humanos. Ya no sólo se trata de construir la montaña de Guiza con el sudor de nuestra frente y azotes en nuestra espalda, se trata de que se nos valore en todas nuestras facetas como seres humanos.

Un ser humano completo tiene buena salud, hace ejercicio, tiene finanzas sanas, buenos hábitos alimenticios, atención médica de calidad, acceso a comida sana, etc. ¿Las empresas están satisfaciendo todas esas necesidades? A nuestro parecer se están quedando muy cortas al sólo ofrecernos unos cuantos pesos en los ya anticuados vales de despensa o un día al año de trabajo en casa, o home office. Muchas veces resulta que el home office es más explotador. Leí en un artículo de la revista Expansión CEO algo impactante: El 56% de los millennials no trabajarían para una empresa con la que no cuente con acceso a internet y a sus redes sociales.

¿Preocupante? A mí me parece algo totalmente lógico: Estamos en contacto con nuestros conocidos a través de la tecnología. Y hay empresas que prohíben el acceso a redes sociales como si fuera algo para “holgazanes” o para “improductivos”. Allá de esas empresas con esos pensamientos de la era paleozoica, yo sólo te invito a reflexionar si será provechoso para ellos bloquearnos nuestro oxígeno de digitalización y de contacto social tecnológico.

Cuando yo trabajaba en una oficina, ni siquiera me atrevía a ver mis redes sociales más que en mi celular y muy de vez en cuando, prefería ir a otro lado para hacerlo y no ser visto como “improductivo”. Para serte sincero, era muy incómodo esa situación para mí. Y te aseguro que para muchos de mi generación lo es, lo digan o no, es una realidad. Las redes sociales no nos limitan nuestro desempeño, de hecho ¡nos mantienen motivados! Pero como gusten…

4. No percibo oportunidades de crecimiento profesional y personal, ni ahora ni a futuro

El porcentaje que muchas empresas destinan a la capacitación de sus empleados es risible. Entiendo que la situación económica es complicada y la competencia cada vez es más dura, pero al respecto de esto hay una frase que me encanta del genio del negocio automotriz: Sólo hay algo peor que formar a tus empleados y que se vayan. No formarlos y que se queden. – Henry Ford

Lo peor es que muchas empresas ni siquiera están interesadas en nosotros como potenciales líderes futuros, sólo nos ven como hormigas construyendo el imperio y eso es lo que no perdonaremos jamás. Ahora, las pocas empresas que destinan algo de dinero a capacitar a su empleados, está excelente que nos paguen cursos y talleres sobre nuestra área de especialidad. Ayudará a mejorar nuestros conocimientos y esto se verá reflejado en nuestro desempeño laboral.

Yo invitaría a esas empresas a ir más allá. Volviendo al punto de que queremos sentirnos como seres humanos y no como maquinaria: ¿Por qué no buscarnos capacitación en temas de desarrollo personal, liderazgo, inteligencia emocional, talleres de coaching, talleres para hablar en público, y un largo etcétera? Algunas empresas lo están empezando a hacer y han obtenido excelentes resultados, es algo muy lógico. Todas las personas podrían beneficiarse de mejorar sus softskills o “habilidades blandas”. Seguramente habrá una convivencia mejor entre los empleados y saldrían un poco de la rutina de realizar las mismas actividades día a día.

El retorno de inversión para esas empresas no sólo será en términos monetarios sino en términos de mejoras en el ambiente laboral y felicidad de los seres humanos que trabajan ahí, no sólo de los milenials.

5. Nunca recibo elogios y creo que en esta empresa nunca los recibiré

A ver si puedo hacer entender a muchos de la vieja escuela, con estas sencillas palabras: Cuando éramos niños pasamos mucho tiempo jugando videojuegos. En ellos todo es: “logros”, “medallas”, “premios” y “nuevos niveles”. Además de eso, la mayoría de nosotros tuvimos padres que nos elogiaban desde muy pequeños, a diferencia de otros padres de diferentes generaciones. Así de aterradora es la verdad para muchos que no puedan entender estas razones. Yo creo que toda persona adora recibir elogios, hasta le persona más fría. Pero en los millennials esto es como el oxígeno mismo, o la falta de él.

Puede haber enormes oportunidades de crecimiento, capacitación, vales de despensa, gimnasio, horarios “flexibles”, etc. pero si no hay elogios, tu empresa se va a ir hasta el fondo del océano como el Titanic, “El barco inhundible”. ¿Sigues pensando que los elogios son poca cosa para los millennials? Recuerda que somos la generación de los videojuegos.

Tan sólo superada por la generación que nos sigue. Necesitamos líderes que nos motiven, elogien, comprendan, impulsen a alcanzar “nuevos niveles” de crecimiento personal y profesional. Necesitamos capacitación técnica y de habilidades blandas, necesitamos flexibilidad y equilibrio de vida y trabajo, necesitamos una visión que nos impulse a hacer algo bueno por el mundo todos los días.

¿Estamos locos? ¿Pedimos mucho los millennials? ¿Somos tan difíciles de entender? Lo dejo a tu criterio. Sólo quería proponerte unas pautas de lo que enciende nuestras almas y nuestros corazones, para dedicarle tantas horas de nuestra vida al trabajo, uno que nos haga felices y plenos de verdad. Como millennial yo abandono a una empresa porque: 1. No encuentro en mi trabajo un sentido de contribución o propósito más allá de lo laboral. 2. Hay jefes tóxicos que dirigen por la fuerza y yo entiendo el liderazgo de forma muy distinta. 3. No encuentro y no creo encontrar a futuro, un equilibrio de vida y trabajo. 4. No percibo oportunidades de crecimiento profesional y personal, ni ahora ni a futuro. 5. Nunca recibo elogios y creo que en esta empresa nunca los recibiré.

Publicado en diaegoperalta.net

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