11/6/16

Veinte claves para no depender de los demás



por Vanessa Carreño Andrés

¿Crees que es posible complacer a los demás sin dejar de ser tú misma? ¿Te importa tanto sentirte querida (o querido) que terminas haciendo cosas que no quieres hacer y olvidándote de lo que de verdad deseas? ¿Te sientes cansada, dolida y frustrada porque, en tu vida, no estás siendo quien quieres ser?



Puede que tengas claras tus respuestas o puede que el simple hecho de ponerte a pensar en ello te haga dudar. De hecho, es muy posible que hayas dejado de ser tú misma hace tiempo y ni siquiera te hayas dado cuenta.

No, el miedo a que los demás no nos quieran no es tan evidente. Se esconde y se disfraza de generosidad y buenas maneras para que tú no le veas. Hace falta conocerse, quererse y ser muy sincera con una misma para tomar conciencia de él.

Darte cuenta de si algunas –o casi todas- las cosas que dices, haces o piensas son para complacer a alguien o para que te quieran, te valoren o te aprueben. Aceptar que estás siendo quien (crees que) los demás esperan que seas y no quien tú quieres ser. Y comprender que, a pesar de ello, ni te sientes bien ni evitas los conflictos.

Y atreverte a tomar tus propias decisiones.

A cumplir tus sueños y los de nadie más.

A sentir que eres tú quien lleva las riendas de tu vida y quien elige hacia dónde va. A ser tú misma sin depender de lo que piensen los demás.

Y a vivir esa aventura fascinante que es la vida cuando eres tú quien la protagoniza. De eso, de cuando la necesidad de que te quieran te impide ser tú misma, te hablé en el post anterior.

Hoy quiero contarte cómo se sale de ahí y cómo salí yo.

Desde niña aprendí a ser sumisa, a que los demás me mandaran, a que ejercieran su poder sobre mí, a no levantar la voz, a callarme, a no decir lo que pensaba para que no me criticaran… Lo que fuera con tal de “comprar” su cariño y aprobación.

¿Qué tipo de cosas hacía para que me quisieran? Ser amable con alguien que me trataba mal, morderme la lengua, ser falsa e incoherente conmigo misma, decir cosas que no pensaba, callarme otras que sí pensaba, hacer lo que no quería hacer, opinar como opinaban otros en vez de como opinaba yo, inventarme una cara de mí que no era real, pero que yo pensaba que era la que iba a gustar más…

Por ejemplo, me acuerdo de que era capaz de inventarme que había visto una saga cinematográfica o de callarme que me gustaba tal grupo de música con tal de no desentonar. Y lo curioso es que siendo así los demás me aprobaban mucho menos que siendo como soy ahora, como quiero ser…

Aprende la lección

De aquella sensación de falta de libertad para ser yo misma nació la insostenible necesidad de ser quien quisiera ser, sin importar que me juzgaran, me criticaran o me rechazaran.

Hoy, que aquellas heridas tan profundas ya están curadas, me siento muy afortunada por todo lo que viví –nunca pensé que llegaría a decir esto-, porque gracias a aquello he aprendido a dejar de depender de la aprobación de los demás.

Si sólo hubiera tenido en mi vida a personas que me hubieran hecho sentir bien no habría necesitado superar tantas inseguridades… Claro, habría sido una persona más segura de sí misma desde un principio, pero mucho menos de lo que lo soy hoy.

Así que, por un lado, no te culpes por los errores pasados, porque gracias a ellos tienes una sabiduría que otros no tienen… Y porque lo que sabes hoy no lo sabías cuando tomaste muchas de aquellas decisiones.

Y, por el otro, pregúntate para qué te pasa lo mismo tantas veces y aprovecha la oportunidad que la vida te está regalando… Sí, es curioso como a veces nos resistimos a aprender la lección que la vida quiere enseñarnos. Ella te lo vuelve a poner fácil. Y tú, erre que erre, eliges seguir dándote la espalda a ti misma y seguir viviendo con malestar, dolor y frustración…

Una y otra vez, el miedo a que no te acepten, a que no te quieran o a no ser lo suficientemente buena para los demás, vuelve a hacerte olvidar que una vida plena implica que tu camino lo elijas tú. Nadie más que tú.

Empezando por tomar conciencia de si la vida que tienes es la vida que quieres, de si estás alineada con tus necesidades, deseos y valores y de si sientes que en cada momento puedes ser como realmente eres y que te gustas así.

Y si la respuesta a estas reflexiones es que no, tomando la decisión de empezar a priorizarte y a ser honesta contigo misma, de elegir tu propio camino y de atreverte a vivir tu vida.

Puedes estar segura de que lo que vas a ganar es infinitamente más que lo que vas a perder. Si no me crees coge un folio en blanco y haz una lista de pros y contras. Y si te da pereza yo te lo resumo: vas a ganar seguridad, felicidad y bienestar y vas a dejar atrás tristeza, rabia y sufrimiento. Así de fácil.

Veinte claves

Así que, si eliges que a partir de hoy vas a empezar a ser tú misma (o tú mismo), aquí tienes veinte claves para conseguirlo:

1. Reafírmate. Reflexiona y ten claro lo que quieres tú. Los pasos que quieres dar, las decisiones que quieres tomar, los riesgos que quieres asumir, la vida que quieres tener… Lo que quieres tú y nadie más que tú.

2. Reconócete a ti misma cuáles son tus necesidades. Necesito que me quieran, necesito que me entiendan, necesito que me valoren, necesito que me respeten, necesito que me presten atención… Si no lo sabes, pregúntale a tu niña qué fue eso que necesitaba y no tuvo… Y date el gusto de decirlo bien alto mirándote a los ojos delante de un espejo… ¡Lo necesito! Ya está, ya lo has dicho. Ahora ya puedes soltar lastre

3. Valórate como te mereces. En la mayoría de los casos, lo que hace que no nos atrevamos a ser nosotros mismos es el miedo a no ser capaces de conseguirlo. Y como el Universo es mágico y nos devuelve lo que le damos, si proyectamos miedo y falta de confianza, eso es lo que nos envía de vuelta. Así que si quieres que te devuelva seguridad y amor a ti misma eso será lo que tendrás que darle. ¿Cómo? Cambiando lo que piensas de ti, dejando de disculparte por ser cómo eres y dejando de comportarte como si pidieras perdón por existir.

4. Elige las normas que quieres en tu vida y cómo quieres vivirla y deja de atarte acómo te dijeron otros que tenías que ser.

5. Se auténtica. ¿Sabías que lo que más nos atrae de las personas es su autenticidad? Sí, lo que más nos gusta de alguien es que sea como quiere ser, que se muestre tal cual y que no se deje influir por lo que opinen los demás. Haz la prueba: piensa en alguien a quien admires y que te encante cómo es. ¿A que es una de sus cualidades es la autenticidad? Pues eso, que no necesitas ser otra persona para que te quieran. Que lo mejor para que te quieran es que seas tú. Sin aditivos.

6. Recuerda cómo te sentiste en un momento en el que podías ser tú misma. Alguno en el que te sintieras llena, vital y orgullosa de ti. Búscalo en el baúl de los recuerdos… ¿Lo tienes? Ancla ese recuerdo para que te ayude a sacar la motivación, la confianza y la valentía que necesitas.

7. Acéptate y quiérete tal y como eres. Esto es clave para dejar de necesitar la aprobación de los demás. Es lo que lo cambia todo, lo que termina con los sentimientos de inferioridad, de culpa, de rabia o de vergüenza y lo que te da ojos para ver todo lo positivo que hay en ti.

8. Acepta que no puedes gustarle a todo el mundo. Es imposible, entiéndelo bien. Es IMPOSIBLE que no haya nadie que te critique. Primero, porque hay personas que necesitan criticar a otras para sentirse bien consigo mismas. Segundo, porque el hecho de que otra persona diga algo de ti no significa que eso sea cierto. Es su opinión, lo mismo que lo que tú digas de esa persona es tu opinión, no la verdad absoluta. Y, tercero, porque es imposible que le gustemos a todo el mundo. Wayne W. Dyer, el autor de Tus zonas erróneas, calcula que en la vida nos encontraremos a un 50% de personas que no nos gusten. Y también a un 50% de personas a las que no gustemos. Y es que es normal que, como personas diferentes que somos, sintamos más conexión con unos que con otros. Es normal, natural y necesario. Lo mismo que recibir consejos diferentes cuando le preguntamos por el mismo problema a amigos diferentes. Normal, natural y necesario. Punto.

9. Esto es tuyo, no mío. Eso es lo que tienes que pensar si alguien te pide que seas de una determinada forma que tú no quieres ser. “Esto es tuyo, no mío. Son tus miedos, no los míos. Son tus creencias, no las mías. Es tu necesidad, no la mía”.

10. Dedícate tiempo a ti, a escucharte y a hacerte preguntas que hagan que te des cuenta de cosas importantes. ¿Estoy siendo yo misma ahora? ¿Qué me dice esto que siento en el pecho? ¿Soy auténtica y como quiero ser? ¿Qué puedo hacer para llegar a ser yo misma? ¿Cómo sería si hiciera lo que siento y quiero en cada momento? ¿Qué haría? ¿Qué pasaría si me quito las obligaciones, si persigo mis sueños y si me permito ser yo como quiero ser?

11. Aprende a ser sincera y a decir lo que te importa y lo que necesitas… Olvídate de quedar bien con los demás y céntrate en quedar bien contigo.

12. Deja de callarte las cosas por miedo a parecer tonta. Es un miedo muy habitual y me lo encuentro a menudo en mis Coachees. ¿Y sabes de qué me doy cuenta? De que al final todos vivimos reprimiendo nuestro verdadero Ser por miedo a lo que piensen los demás. Yo por miedo a lo que pienses tú, tú por miedo a lo que piense él, él por miedo a lo que piense yo… Un teatro del absurdo, ¡con lo sencillo que sería ser, estar y disfrutar todos juntos como realmente somos!

13. Elige de quién te rodeas y lo que compartes con cada persona. Deja de sufrir por alguien con quien no tienes complicidad y busca a alguien con quien sí la tengas. Hay personas maravillosas desperdigadas por ahí (tú que lees esto, entre ellas

). 14. Preocúpate cuando de verdad tengas un problema. ES decir, cuando alguien con quien quieras mejorar tu relación y que de verdad te importe te haya planteado algo que no le gusta de ti. No te adelantes a lo que no ha pasado y no seas quien nadie te ha pedido que seas.

15. Revisa cada una de tus creencias limitantes. Por ejemplo la de que ser como tú quieras ser es egoísta. No, no lo es. El amor propio no tiene nada que ver con ser esclavo de tu ego. De hecho, el amor propio es lo que te libera de él. Y pensar en ti no es egoísmo, sino sabiduría, porque nunca podrás darle a nadie lo que tú no tienes. Nunca podrás hacer feliz a nadie si no te haces feliz a ti. Nunca podrás amar plenamente si no te amas a ti primero.

16. Aprende a decir que no. O, lo que es lo mismo, párate a pensar antes de decir que sí a algo. Piensa que no pasa nada porque otra persona se enfade o porque no le guste un determinado comportamiento tuyo. Tú no puedes controlar la respuesta del otro, pero sí puedes elegir la tuya.

17. Desata tu poder interior. Suena a frase hecha, pero es que es cierto que todos lo tenemosy la mayoría de las personas lo desperdician. Así que, si quieres sacar el tuyo a relucir, quiérete, habla bien de ti, no te critiques, cuida tu lenguaje, ten una actitud positiva, haz cosas que te hagan sentir bien… Sentirás una energía, una gratitud hacia ti misma y un amor propio que no habías experimentado antes.

18. Respeta también el espacio y la libertad de ser de los demás. No hagas juicios de valor sobre ellos, no les etiquetes y no les pidas que dejen de ser ellos mismos por ti.

19. Comprométete contigo más que con nadie en este mundo. Con ser como tú quieres ser y con hacer lo que quieras hacer. Es tu responsabilidad y la de nadie más. Sólo de ti depende que vayas, poco a poco, conquistando la libertad de ser tú misma en cada momento de tu vida. Eso, o que te alejes más de ti cada día… Y sí, es muy probable que alguien te critique. Es normal, acuérdate de ese 50%… Y de que lo más importante es que no te critiques tú… Además si alguien te critica después de explicarle que necesitas ser tú misma es alguien que no merece la pena, que te quede bien claro.

20. Y, por último, recuerda que el éxito no es tanto que alcances tus objetivos, como que seas la persona que realmente quieres ser en el camino hacia ellos. Te aseguro que saber que estás siendo quien quieres ser vale mucho más que el precio que puedas pagar por ello… Muchísimo más…

Pero, sobre todo, te garantizo que el mayor error que puedes cometer en esta vida es vivirla alejada de ti misma… De nada podrás arrepentirte tanto como de eso…

Publicado en coachingtobe.es

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