26/12/17

Testimonios sobre el poliamor



Por Miguel Ayuso

Así es la vida en una pareja poliamorosa, contada por ambos

Cada vez más personas están decididas a compartir sus experiencias en una relación abierta y desmontar los mitos que rodean a los nuevos modelos de emparejamiento



Hace sólo un lustro la palabra “poliamor” era conocida sólo por un puñado de iniciados, colectivos de vanguardia que luchaban por acabar con las barreras que impone la monogamia tradicional. Pero las relaciones poliamorosas, aquellas en las que, de mutuo acuerdo, se permite a ambas partes enamorarse y tener relaciones sexuales con otras personas, son cada vez más comunes, y no sólo en el plano teórico: cada vez hay más gente dispuesta a poner cara a esta nueva forma de entender el amor.

Blythe Pepino, de 29 años, y Tom Jacob, de 27, llevan dos años viviendo juntos en el sur de Londres, pero desde el inicio de su relación decidieron que cada uno podía acostarse con quien quisiera, lo que les ha llevado, incluso, a compartir amantes.

Su historia, que han compartido con Chloe Hamilton en 'The Independent', sigue sonando extraña para la mayoría de los mortales. Pepino, que es la cantante de Vaults –el grupo de “electrónica introspectiva” que puso banda sonora a la película de 'Cincuenta sombras de Grey'–, lleva un año saliendo con Alice, una artista de Bristol, a la que sólo ve de vez en cuando. Jacob tiene también otra novia, Sian, a la que conoció en Tinder. Por si esto fuera poco, Jacob y Pepino suelen salir junto a otra pareja, Nich y Sonya, que conocieron en un club de Londres. Se enamoraron de ellos “como pareja” y quedan regularmente: a veces van al cine, a veces practican sexo en grupo. Ambos tienen también amantes esporádicos, aventuras de una noche, aunque de forma menos frecuente.

La pregunta es obvia: ¿cómo funciona una pareja con tamaño baile de amantes?

Una relación con manual de instrucciones

Pepino y Jacob apuntan que uno de los mayores malentendidos que suelen surgir en torno a estas nuevas formas de relación es pensar que las parejas poliamorosas no se asemejan en nada a las parejas convencionales, que en realidad son sólo una excusa para gozar al mismo tiempo de los beneficios tradicionales del soltero (libertad), y los del casado (disponibilidad).

Pero lo cierto es que las relaciones poliamorosas de éxito son aquellas en las que existe un fuerte compromiso y una profunda honestidad y, al igual que ocurre en las relaciones monógomas, los celos son un sentimiento habitual, con el que hay que aprender a lidiar.

La pareja inglesa admite que los celos han sido un problema en el transcurso de su relación, y ambos los han sufrido en una u otro momento. El truco, aseguran, consiste en aprender a hacer frente a esa emoción, manteniendo una comunicación fluida en la que es imprescindible que no haya secretos. Cuando Pepino o Jacob tienen una nueva aventura de la que no está enterada la otra parte se reúnen para compartir la experiencia. “Cuando empezamos establecimos una regla, y es que siembre hablamos sobre ello”, asegura Jacob. “Si alguno de nosotros ha estado con otro, guardamos un poco de tiempo para tratar el asunto el día siguiente”.

Curiosamente, este tipo de relaciones que asociamos con un mayor libertinaje implican necesariamente una mayor capacidad de organización. La única regla de la monogamia (no seas infiel) se convierte un estricto código de conducta en las relaciones poliamorosas. No puedes acostarte con cualquiera a la ligera, a menos que quieras estar todo el día discutiendo. “Sería muy ingenuo decir que no requiere un montón de trabajo”, explica Jacob. “Pero merece la pena”.

Poliamor 'mainstream'

La historia de esta pareja de jóvenes ingleses puede parecer un ejemplo insólito, pero la prueba de que el poliamor está poco a poco dejando de ser una extravagancia es que la plataforma de contactos OkCupid, que cuenta con más de tres millones de usuarios, acaba de implementar la posibilidad de que las parejas busquen otros compañeros, y los solteros busquen parejas que quieran hacerles un hueco en su relación.

La plataforma permitía desde 2014 que sus usuarios indicaran que no eran monógamos y buscaban una relación abierta pero sus responsables han añadido la nueva opción –que no deja de ser una forma de intercambio de pareja– dado el aumento en la demanda de este tipo de servicios. En 2010 el servicio preguntó a sus usuarios si saldrían con alguien que formara parte ya de una relación poliamorosa y el 42% contestó que sí. En 2015 la cifra se elevó al 50%.

Pepino cree que relaciones como la suya serán cada vez más comunes a medida que la gente se vaya desilusionando con la monogamia, como le ocurrió a ella. “Seguía teniendo relaciones en las que no había suficiente confianza y comunicación”, explica. “Esto comenzó como una necesidad de empezar a tener relaciones sin miedos o en la que fuera consciente de ellos”.

Aunque no existen estadísticas fiables, parece claro que las relaciones poliamorosas son cada vez más comunes. Existen investigaciones que afirman que al menos el 5% de la población estadounidense está inmerso en algún tipo de relación amorosa no monógama, algo que no es tan raro si tenemos en cuenta que, según el Centro de Investigaciones Sociológicas, el 20% de los españoles, hombres y mujeres, han tenido alguna relación sexual extramatrimonial –una cifra de 2008 que a buen seguro es en realidad mayor–. ¿Por qué no “institucionalizar” la infidelidad? ¿Entender las aventuras como una posibilidad normal dentro de una relación sana?

La siguiente frontera

En opinión del terapeuta sexual Peter Saddington, que participa también en el reportaje de 'The Independent', el poliamor ya es una realidad, y será cada vez más aceptado a medida que las parejas que lo practican salgan del armario: “Hasta cierto punto tienen similitudes con la comunidad gay. Siempre ha habido, pero se ha convertido en algo más aceptable y reconocido cuando más personas han hablado de ellos”.

Pepino y Jacob han explicado a sus familias en qué consiste su relación y no han tenido ningún problema. Jacob reconoce que a su madre le pilló por sorpresa, pero fue porque siempre había pensado que era gay.

Al igual que ocurrió con los homosexuales, uno de los principales escollos que está encontrando el poliamor en su lucha por dejar de ser una opción marginal para convertirse en una alternativa más a las relaciones convencionales, es todo lo relativo a la familia y los niños. ¿Pueden los pequeños criarse de forma adecuada en una familia donde las parejas de sus padres varían en el tiempo; ¿Es viable una familia con dos padres y una madre? ¿Y con dos padres y dos madres?

Pepino asegura que no puede pensar en nadie mejor para ser padre que Jacob, y éste tiene claro que la paternidad y el poliamor son perfectamente compatibles. Una idea que respalda, de momento, las investigaciones que se han llevado a cabo al respecto. Elizabet Sheff, profesora de la Universidad Estatal de Georgia, entrevistó a más de veinte niños de entre 5 y 17 años con padres que practican el poliamor y aseguró que ambos disfrutan de ciertas ventajas: los padres cuentan con más adultos para echarles una mano en el cuidado de los hijos, y los niños cuentan con más adultos en los que confiar. Lo que parece claro es que el poliamor está aquí para quedarse. Cada vez hay más parejas que comparten sus experiencias y aseguran que es la mejor decisión que han tomado en sus vidas. Jacob reconoce que es un tipo abierto a cualquier cambio pero, de momento, no tiene ninguna intención de abandonar el poliamor: “Lo que hago es sencillamente demasiado bueno”.

Publicado en www.elconfidencial.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario