30/10/17

Los celos y la virtualidad



Por Gonzalo Herman 

 Según los expertos, casi todas las historias tienen a la tecnología como escenario crucial.



William Shakespeare lo dice todo en Otelo. El pobre moro de Venecia es una de las víctimas más recordadas de la perversa pero magistral imaginación isabelina del poeta inglés. Sufre como nadie la incontenible urticaria de los celos enfermizos, a tal punto que el proceso y desenlace fatal de la obra es todavía hoy arte sublime. Insuperable. Sin embargo, la retórica que dicta la realidad del Siglo XXI está muy lejos de lo que alguna vez imaginó el genio medieval de Stratford-upon-Avon. Internet y las redes sociales amplificaron como nunca antes los demonios de la celosía, que encontró un espacio sin límites en el mundo hiperconectado de hoy.

El comportamiento del celoso con acceso a dispositivos modernos de comunicación es aún más peligroso. No sólo porque agranda los fantasmas del engaño y el oprobio. Encuentra en ellos una herramienta de control efectiva sobre el otro que puede volverse, a la vez, adictiva y angustiante. Los especialistas explican que es común, en estos casos, los celosos que estén todo el tiempo pegados al celular o a Facebook a la pesca de infidelidades que generalmente son sólo espejismos.

“El tema de las redes sociales es clave: la última hora de conexión, por ejemplo, dispara tremendas crisis cuando hay celosos en la pareja. De alguna manera se acentúan mucho más los síntomas. El celoso trata al otro como si fuera un objeto. Y están muy atentos a los movimientos del otro, como a los me gusta en Facebook o al visto en Whatsapp.Miran absolutamente todo”, cuenta a Clarín Liliana Zylbersztein, consultora psicológica, que coordina el Taller para celosos y celosas del hospital Tornú.

Existen otros casos, sin embargo, que van aún más allá. Ante la desesperante sensación de que pueden ser abandonados en cualquier momento llegan a camuflarse bajo identidades falsas para espiar a su prójimo. “Hay gente que le dedica a esto varias horas del día y tiene una compulsión bastante severa. Hasta crean un perfil virtual que no existe y a través de ahí controlan más fácilmente a su pareja”, agrega Zylbersztein.

Cuenta que en los talleres de reflexión del Tornú tuvieron “casos de gente que se crea un perfil falso para seducir a su propia pareja y así controlar si le es fiel o no”. “O que instalan camaritas para ver qué digitan y averiguar las claves secretas del facebook o de Twitter y lograr ver en qué andan”.

Por su parte, Silvina Picorelli, también coordinadora de ese espacio, que es libre y gratuito, cuenta que “hay gente que se rehúsa a utilizar whatsapp para no caer en un problema de celos”. “Directamente, prefieren utilizar celulares viejo, de los antiguos, para no tener que estar todo el tiempo paranoicos”, agrega.

¿Pero qué son los celos? ¿Cómo y cuándo se originan? La respuesta tiene que ver con el autoestima, aseguran los especialistas consultados por Clarín. “Las personas celosas tienen miedo de ser abandonadas. No creen que merecen ser amados. Y lo sufren tanto profesionales como no, gente talentosa, jóvenes, grandes. Todo el mundo puede ser celoso. En el caso de los hombres, se repiten los perfiles de neuróticos obsesivos. En el caso de la mujer, se advierten síntomas de histeria. Y en muchas parejas, si los síntomas son muy graves, pueden darse situaciones de violencia de género”, aseguró Luis Buero, psicólogo social que tuvo su propio taller para celosos y celosas durante muchos años.

¿Cómo se puede terminar con este flagelo? ¿Qué se puede hacer para curar para siempre este sentimiento de inseguridad y dolor? Todos los especialista consultados por Clarín aseguran que los celos se curan. Y las estrategias para abordarlos y superarlos utilizan, sobre todo, la dramatización y la lectura.

“En los talleres hacemos actividades con todas las emociones que nos provocan celos. Se puede llevar adelante una dramatización en grupo. Se debate sobre eso pero no sobre la persona. Al escuchar a otros, la persona no se siente sola”, revela Picorelli. Presenciar un taller es imposible, si uno no es paciente o experto. Discreción para tratar algo difícil de exponer, cuentan los expertos. La mayoría de quienes participan buscan superar un conflicto de pareja o tienen problemas para vincularse. “Vienen angustiados porque saben que vuelven locos a los demás, no pueden vincularse y no saben cómo revertir la situación”, agregó Picorelli.

Buero asegura que es “clave trabajar la historia personal del sujeto, situaciones de infancia, situaciones de abandono o de no afecto de figuras primordiales como pueden ser los padres. Eso puede tener efectos en la actualidad. Exteriorizando estos problemas y viéndolos representados en una dramatización es la única forma de poder superarlos”, concluye.

Publicado en clarín.com

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